martes, 6 de mayo de 2014

El Regalo del día de la Madre

Es inevitable ser bombardeado por el sistema comercial en diferentes fechas con excusas como la del día de la madre, del padre, el amigo, entre otros.

Soy del tipo de personas que da obsequios-hablando de cosas materiales- sin razón aparente, en fechas inesperadas y cuando me nace. Esto nada tiene que ver con la cantidad de dinero que posea en mi cartera. Recuerdo cuando era niña, me gustaba ahorrar dinero para hacer regalos a mis padres y posteriormente a mi hermano, mis regalos siempre eran recibidos con efusividad y sorpresa.



Una fecha del "día de la Madre"( vale la pena decirlo las madres no dejan de serlo los 364 días restantes); ese año en particular me entró la obsesión por regalarle a mi mamá un bolso que era promocionado con esta excusa, que veía en la vidriera de un almacén por el que tenía que pasar inevitablemente cada que salía del colegio, era una parada  casi ritualizada, era un idilio entre el bolso y Yo, como para tener una mayor motivación, un día hasta me atreví a preguntar el precio, ¡Oh sorpresa mis pocos ahorros ni siquiera se acercaban!

Resumiendo la historia, aunque aún faltaba algo así como 2 meses para el gran día me propuse  ahorrar más allá de mis fuerzas para lograr la meta, finalmente no lo logré, tuve que conformarme con regalarle a mi mamá algo que ni recuerdo y que ella recibió con la alegría acostumbrada, fue una experiencia que me marcó  y frustró frente al tema de los regalos,  no obstante seguí fijándome metas cada año, de ahí en adelante más aterrizadas a la realidad de mi bolsillo; eso era como un debate entre el bolsillo y el corazón.


Hoy que soy una mujer adulta, entendí que el mercadeo no es más que eso, que nada tiene que ver con los verdaderos sentimientos, que por más dinero que gaste en un regalo jamás voy a lograr demostrarle a las personas que me importan todo mi amor; puedo decir que he llegado a un estado de tranquilidad en el que por supuesto hago regalos materiales que se compran en tiendas, pero siempre trato de regalar amor, tiempo, consejos, cosas hechas por mi mano, trato de marcar el corazón de quienes conmigo se relacionan.

Un secreto a voces: soy del tipo predecible a la hora de regalar cosas que puedo comprar. A mi madre casi siempre le regalo bolsos y zapatos, a mi padre y hermano camisas, que lucen con mucho orgullo y a mi hija por lo general ropa. 





Mi moraleja... sorprende a quienes quieres expresar tu afecto, cualquier día y a cualquier hora con cosas pequeñas y curiosas, como una plata ornamental, flores silvestres, manualidades o artesanías hechas por ti (si reciclas es mejor), una canción grabada con tu voz si tienes el talento de cantar o un poema, si te atreves a escribir. Los mejores regalos necesitan ingenio y mucho amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario